Acerca de mi
Hola.
Mi nombre es Xavi Ballester y, si me lo permites, me gustaría convertirme, durante el tiempo que sea necesario, en aquello que necesites para alcanzar TU objetivo.
Quizá sea tu guía. Quizá quien diseñe contigo los recursos que necesitas. Tal vez quien te motive cuando las fuerzas flaqueen, quien te ayude a tomar decisiones, quien dé forma a un plan de acción o, simplemente, alguien con quien compartir dudas, ideas e inquietudes para que nunca tengas la sensación de enfrentarte solo a un reto importante.
Porque, muchas veces, avanzar no depende únicamente de saber qué hacer, sino de tener a alguien que camine contigo.
Soy profesor de Enseñanza Secundaria y funcionario de carrera, una profesión que me apasiona porque me permite hacer lo que más disfruto: ayudar a las personas a descubrir capacidades que, en muchas ocasiones, ni ellas mismas saben que poseen.
Cada día intento transmitir no solo conocimientos, sino también herramientas que permitan crecer como personas.
Sin embargo, si hay algo que realmente me ha formado, no han sido únicamente los estudios ni la profesión.
Ha sido la vida.
Y por ello me considero un auténtico privilegiado.
Agradezco profundamente todas y cada una de las experiencias intensas que he vivido porque estoy convencido de que cada una de ellas me ha convertido en una persona mejor, más fuerte, más consciente y en permanente crecimiento.
Cuando hablo de experiencias no me refiero únicamente a esa maravillosa «salsa de la vida»: el amor, la alegría, la ilusión, la tristeza, el enfado o la ternura.
Me refiero también a experiencias vitales que cambian la forma de mirar el mundo.
He convivido con problemas de salud graves, tanto propios como de personas muy cercanas. Situaciones que te hacen comprender lo frágil que puede llegar a ser todo y que enseñan, para siempre, a distinguir lo urgente de lo importante y a valorar aquello que realmente tiene sentido.
Esa forma de vivir me ha convertido en una persona extraordinariamente positiva, pero también muy sincera.
No tengo miedo a decir las cosas con claridad cuando creo que pueden ayudar a alguien.
Siempre desde el respeto.
Siempre desde la sensibilidad.
Siempre intentando dar el verdadero valor a aquello que realmente lo merece.
Precisamente por eso siento que puedo transmitir unos valores que, desgraciadamente, cada vez escasean más.
Vivimos en una sociedad donde muchas cosas llegan demasiado deprisa y con demasiado poco esfuerzo. Y cuando todo parece fácil, corremos el riesgo de dejar de valorar el mayor regalo que existe: La vida.
Para descubrir todo lo que la vida puede ofrecernos solo hace falta una cosa: mantener la mente lo suficientemente despierta para reconocer las infinitas oportunidades, personas y momentos extraordinarios que aparecen cada día delante de nosotros.
Porque ahí es donde, en mi opinión, comienza la verdadera felicidad.
La felicidad no es un destino.
Es una suma.
Una suma de personas, conversaciones, aprendizajes, emociones, oportunidades y momentos.
Cada persona que aparece en nuestro camino puede regalarnos algo diferente: una conversación que nos hace pensar, una sonrisa, una idea, un abrazo, una inspiración o una forma distinta de mirar la vida. Y cada una de esas pequeñas aportaciones deja una huella.
Por eso, para mí,
La felicidad es la suma de todos los momentos agradables que vivimos gracias a las personas que forman parte de nuestro camino.
Hay personas que despiertan nuestro intelecto y con ellas podríamos hablar durante horas. Otras despiertan una enorme atracción. Otras nos emocionan con su sensibilidad artística. Algunas nos transmiten paz con su sola compañía y otras nos regalan el cariño que necesitábamos sin siquiera saberlo.
Cada una aporta algo diferente.
Y precisamente ahí reside la magia.
Uno de los mayores errores que cometemos en las relaciones humanas consiste en querer encontrar absolutamente todo en una sola persona.
Esperamos que reúna todas las cualidades, todas las respuestas y todas las necesidades que imaginamos. Y, cuando eso no sucede, intentamos cambiarla para acercarla a nuestro ideal, sin darnos cuenta de que cada persona ya es perfecta siendo quien es.
No necesitamos que alguien lo sea todo.
Necesitamos aprender a disfrutar de aquello único que cada persona puede aportar a nuestra vida.
Cuando comprendemos eso, empezamos a vivir de otra manera.
Descubrimos que la felicidad aparece constantemente delante de nosotros.
Si te apetece salir, sal.
Si puedes viajar, viaja.
Si quieres aprender, aprende.
Si sientes que debes decirle a alguien lo importante que es para ti, hazlo.
Porque la vida ocurre ahora.
No cuando todo sea perfecto.
Principios que me acompañan cada día
Hay algunas ideas que intento recordar siempre porque forman parte de mi manera de entender la vida:
- Carpe Diem. Vive plenamente el presente.
- Mens sana in corpore sano. El equilibrio entre cuerpo y mente es la base de todo.
- Never Give Up. Nunca te rindas.
- Acepta tu debilidad, conviértela en tu fortaleza.
Y, por encima de todo, procuro vivir guiándome por unas convicciones muy sencillas:
- Me gusta la gente que me conocer, no la que quiere saber de mí.
- Me gusta la gente que escucha para comprender, no la que únicamente oye.
- Antes de hablar, intento escuchar de forma activa, hacer preguntas para poder comprender bien, después reflexionar, y, finalmente, explicar las cosas de la manera clara, didáctica y útil, utilizando un mensaje adaptado a quien tengo delante para que nos podamos entender.
- Creo firmemente que, para poder ayudar a los demás, primero debemos estar bien con nosotros mismos. Solo quien tiene energía de sobra puede compartirla sin vaciarse.
Porque cuidar de uno mismo no es egoísmo.
Es la condición imprescindible para poder ofrecer lo mejor de nosotros a quienes nos rodean.
Y si en algún momento puedo ayudarte a descubrir lo mejor de ti, acompañarte en un desafío importante o simplemente caminar a tu lado hasta que alcances tu objetivo, será un auténtico privilegio formar parte de ese camino.
